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Cómo nació Intfinity

Empezó como una conversación de primer semestre. Dos estudiantes de la Universidad Nacional hablando, entre clase y clase, de montar algo propio. Esa conversación se repitió durante toda la carrera: sobrevivió a los parciales, a los proyectos y a las épocas en que parecía que no iba a pasar de ahí. Hasta que dejó de ser conversación.

El nombre viene de la idea que la sostuvo todo ese tiempo: un problema no tiene una solución, tiene infinitas. Lo difícil nunca es encontrar una que funcione en el papel — es encontrar la que funciona en esta empresa, con esta operación, este equipo y este presupuesto. Dos negocios con el mismo problema aparente casi nunca necesitan el mismo sistema.

Por eso no llegamos a una primera reunión con una propuesta lista. Llegamos a entender qué está pasando, y a decir con honestidad cuál de esas infinitas soluciones creemos que te sirve — incluso cuando la respuesta es que no hace falta construir software.

Primero los datos, después la automatización

La mayoría de los proyectos de automatización empiezan por el final: se toma el proceso tal como está hoy y se automatiza. El resultado es el mismo desorden, más rápido — y sin forma de saber si mejoró algo, porque nunca hubo con qué medirlo.

Nosotros partimos de otra convicción: el rendimiento de una empresa depende de los datos que captura. Los datos son los que muestran en qué estado está realmente la operación, dónde están los puntos débiles, cuáles son los fuertes y hacia dónde conviene moverse. Sin ellos, decidir qué mejorar es una corazonada bien intencionada.

Por eso el orden de nuestro trabajo es este, y no otro:

  1. Analizamos el proceso como funciona de verdad hoy, con sus excepciones y sus retrabajos — no como está documentado.
  2. Lo rediseñamos para que capture bien los datos y los deje centralizados en un solo lugar, en vez de repartidos entre Excel, WhatsApp y la memoria de quien lo ejecuta.
  3. Con esos datos ya estructurados decidimos si vale la pena automatizarlo, y hasta dónde.

El tercer paso a veces responde que no. Un proceso que ocurre tres veces al mes no justifica automatizarse por molesto que sea, y eso solo se sabe cuando hay una cifra encima. Preferimos decirlo antes que construir algo que no se paga.

La ventaja de este orden es que el segundo paso vale por sí solo: una empresa que empieza a medir bien un proceso ya mejora, aunque nunca llegue a automatizarlo. Y si llega, la automatización se construye sobre datos confiables en vez de sobre supuestos.

Qué hacemos

Construimos y mantenemos software para empresas: plataformas internas de gestión, automatización de procesos, integraciones entre sistemas, canales de venta en línea y asistentes de inteligencia artificial conectados a datos reales. Trabajamos con empresas colombianas, principalmente en Medellín y el Valle de Aburrá, y de forma remota con el resto del país.

No subcontratamos las partes críticas de un proyecto. Quien diseña la arquitectura es quien la construye y quien responde después por ella.

Cómo decidimos qué construir

El error más caro en software no es programar mal: es programar algo que no había que construir. Por eso el primer paso siempre es entender el proceso —quién lo ejecuta hoy, cuánto tarda, dónde se rompe y qué pasa si nadie lo resuelve— antes de hablar de tecnología o de precio.

Si de ese análisis sale una solución más simple que un desarrollo, la decimos aunque signifique no vender el proyecto. Preferimos perder una cotización a entregar un sistema que el cliente no necesitaba.

El proceso, en cuatro pasos

  • Descubrimiento. Entendemos la operación real. Sin esta fase no cotizamos.
  • Diseño. Arquitectura, flujos y alcance exacto. Aquí se cierra el presupuesto.
  • Construcción. Ciclos cortos con entregas revisables en ambientes de prueba.
  • Entrega y soporte. Sistema en producción, documentado y con el código a tu nombre.

En qué nos comprometemos

Estos no son diferenciadores de marketing: son condiciones que puedes verificar en el contrato antes de firmar.

  • La propiedad intelectual del sistema, incluido el repositorio, es del cliente al cierre.
  • El alcance y el precio se cierran en la fase de diseño, antes de que pagues desarrollo.
  • No hay cláusulas de permanencia: el contrato termina cuando termina el proyecto.
  • Nada llega a producción sin pasar por un ambiente de prueba que puedas revisar.
  • Entregamos documentación suficiente para que otro proveedor pueda continuar sin nosotros.

El equipo

Santiago Vanegas Vasquez

Cofundador

Estudiante de la Universidad Nacional de Colombia. Cofundó Intfinity en 2024, después de que la idea sobreviviera toda la carrera.

Sebastian Rodriguez Suarez

Cofundador

Estudiante de la Universidad Nacional de Colombia. Cofundó Intfinity en 2024, después de que la idea sobreviviera toda la carrera.

Con qué construimos

Elegimos tecnología probada en producción antes que la más reciente. Hoy trabajamos principalmente con Kotlin y Quarkus o Node.js en el backend, PostgreSQL como base de datos, React y Astro en el frontend, y Google Cloud para despliegue. Para inteligencia artificial usamos modelos comerciales conectados a los sistemas del cliente mediante MCP, en lugar de copiar datos a un documento estático.

Puedes ver el detalle en los casos: cada uno lista exactamente con qué está construido.

Dónde estamos

  • Domicilio Copacabana, Antioquia
  • Área de servicio Medellín y el Valle de Aburrá
  • Correo hola@intfinity.co
  • Teléfono +57 310 870 4742
  • Razón social INTFINITY S.A.S.
  • NIT 901.995.808-1
  • Proyectos publicados 4 casos